Más Allá del Púlpito: La Verdad de la Sociedad Colombiana desde la Fe

 Más Allá del Púlpito: La Verdad de la Sociedad Colombiana desde la Fe


En medio de los desafíos sociales, la violencia y la pérdida de valores que atraviesa Colombia, surge una pregunta fundamental: ¿qué papel juega la fe en la reconstrucción de la sociedad? Esta entrevista busca explorar, desde una perspectiva cristiana, cómo la espiritualidad influye en la vida cotidiana, las familias y las nuevas generaciones.


A través del diálogo con el Pastor Armando Donado, miembro de la Iglesia Pentecostal Unida de Colombia (IPUC), se abordan problemáticas actuales como la crisis moral, la desintegración familiar y la influencia de las redes sociales. Desde su experiencia pastoral, ofrece una visión clara sobre las causas de estas dificultades y plantea la fe en Dios como un camino de transformación y esperanza para la sociedad colombiana.


Santiago: ¿Cómo ve usted la situación actual de la sociedad colombiana desde su fe?


Pastor Armando: Bueno, la verdad es que uno como siervo de Dios ve con mucha preocupación la situación actual de la sociedad colombiana, porque es evidente que hay una crisis espiritual profunda.

Desde la fe, uno entiende que cuando el ser humano se aparta de la palabra de Dios comienza un proceso de deterioro moral que afecta todos los niveles de la convivencia social. Si la persona no escucha la palabra de Dios ni es instruida por medio de ella, la sociedad se pierde, y no es una pérdida parcial, sino total, porque se pierde el sentido de propósito, de respeto y de responsabilidad.

La palabra de Dios, que es el fundamento que enseñamos en la Iglesia Pentecostal Unida de Colombia (IPUC), establece principios claros para la vida en comunidad. Allí se enseña el respeto a los demás, a los mayores, al vecino y a las autoridades; estos valores son los que sostienen una sociedad sana. Cuando dejan de enseñarse y practicarse, lo que vemos es el aumento de la violencia, la intolerancia y la descomposición social.

Por eso, desde la fe, no solo vemos el problema, sino también la solución: el regreso a Dios. La sociedad colombiana necesita volver a los fundamentos espirituales y reencontrarse con la enseñanza bíblica, porque es allí donde se encuentra la guía para restaurar el orden, la paz y la convivencia.


Santiago: ¿Cuáles cree que son los problemas más graves que afectan hoy a las familias en Colombia?


Pastor Armando: El problema más grave que hoy enfrentan las familias en Colombia es, sin duda, la ausencia de la palabra de Dios en los hogares.

Todo comienza desde la casa, porque el hogar es la primera escuela donde se forman los valores, los principios y el carácter de las personas. Cuando en un hogar no se busca a Dios, no se ora ni se enseña la Biblia, se abre la puerta a influencias que no edifican.

Hoy vemos familias donde no hay dirección espiritual y donde los padres no instruyen a sus hijos en el temor de Dios, lo cual trae consecuencias directas en la conducta de los jóvenes. Se pierde el respeto, se debilita la autoridad y se rompe la estructura familiar. En la IPUC siempre se ha enseñado que una familia fundamentada en Dios es firme y capaz de resistir las dificultades.

Además, la falta de valores morales dentro del hogar genera problemas sociales como violencia intrafamiliar, consumo de sustancias, rebeldía y pérdida del sentido de responsabilidad. Por eso, la restauración de la sociedad empieza por el hogar, y esta solo es posible cuando Dios ocupa el primer lugar.


Santiago: ¿Por qué cree que se ha perdido el respeto y los valores en algunas partes de la sociedad?


Pastor Armando: Se ha perdido el respeto y los valores porque ya no se enseñan como antes.

Antes existía una formación más sólida en el hogar, la escuela y la iglesia, donde se inculcaban principios claros sobre el deber, la obediencia y el respeto. Hoy en día, muchas de estas enseñanzas han sido reemplazadas por ideologías que confunden a los jóvenes y los orientan hacia caminos equivocados.

También existe un énfasis desproporcionado en los derechos sin enseñar los deberes. Las personas quieren exigir respeto, pero no están dispuestas a respetar; quieren libertad sin responsabilidad. Esto genera un desequilibrio que afecta la convivencia social.

Desde la perspectiva cristiana, los valores no son relativos, sino que están establecidos en la palabra de Dios. Cuando esa base se pierde, todo se desordena. Por eso es fundamental que la iglesia, especialmente la IPUC, continúe enseñando principios bíblicos para que las nuevas generaciones recuperen el respeto y la responsabilidad.


Santiago: ¿Qué papel juega la iglesia en medio de la violencia y la inseguridad del país?


Pastor Armando: La iglesia juega un papel fundamental, ya que es un agente de transformación espiritual y social.

En medio de la violencia y la inseguridad, la iglesia lleva un mensaje de esperanza, restauración y cambio verdadero. No se trata solo de palabras, sino de una obra que impacta vidas, hogares y comunidades enteras.

La iglesia, como la IPUC, llega a lugares donde muchas veces otras instituciones no llegan: barrios vulnerables, comunidades afectadas por la violencia y jóvenes en riesgo. Allí se enseña la palabra de Dios, se forman principios y se ofrece una alternativa de vida diferente.

Cuando una persona recibe este mensaje, su vida cambia y ese cambio se refleja en su comportamiento: deja la violencia, aprende a respetar, convivir y perdonar. Por eso la iglesia no solo predica, sino que también contribuye activamente a la construcción de una mejor sociedad.


Santiago: ¿Cómo puede la fe ayudar a los jóvenes a no caer en malos caminos?


Pastor Armando: La fe tiene un poder transformador en el corazón del ser humano, especialmente en los jóvenes.

Cuando un joven cree verdaderamente en Dios, no se trata solo de una creencia superficial, sino de una convicción interna que cambia su manera de pensar y actuar. La palabra de Dios enseña que Él ve todo, y esto genera una conciencia espiritual que guía a tomar decisiones correctas.

El joven ya no evita lo malo solo por miedo a las consecuencias, sino porque nace en su corazón el deseo de agradar a Dios. En la IPUC se trabaja mucho con la juventud, enseñándoles que es posible vivir una vida en santidad y propósito.

La fe les da identidad, propósito y fuerza para resistir las tentaciones. Por eso, la fe no solo cambia comportamientos, sino que transforma corazones.


Santiago: ¿Qué opina sobre la influencia de las redes sociales en la conducta de las personas?


Pastor Armando: Las redes sociales son una herramienta, y su impacto depende del uso que se les dé.

No son malas en sí mismas, pero pueden influir negativamente si no se utilizan con sabiduría. Actualmente, muchas personas, especialmente los jóvenes, están siendo formadas más por lo que ven en redes sociales que por lo que aprenden en el hogar o en la iglesia.

Si el contenido no es edificante, puede llevar a conductas incorrectas y valores distorsionados. Sin embargo, también pueden ser utilizadas para el bien. La iglesia, incluida la IPUC, las usa para predicar la palabra de Dios y compartir mensajes de esperanza.

Todo depende de la decisión individual sobre cómo usar estas plataformas.


Santiago: ¿Cómo puede la iglesia apoyar a las comunidades más necesitadas?


Pastor Armando: La iglesia apoya a las comunidades más necesitadas mediante una labor integral.

Se enseña la palabra de Dios como base de transformación, pero también se brinda apoyo a familias y personas vulnerables. La IPUC ha trabajado constantemente en comunidades necesitadas, ofreciendo acompañamiento, orientación y ayuda.

Se fortalecen familias, se forman valores y se da esperanza a quienes han perdido el rumbo. La iglesia llega donde otros no llegan, porque su misión es servir y restaurar.

Cuando una comunidad recibe este impacto, comienza a cambiar desde adentro, generando una transformación real y duradera.


Santiago: ¿Cree que la sociedad se ha alejado de Dios? ¿Por qué?


Pastor Armando: Sí, la sociedad se ha alejado de Dios, y esto se refleja en el comportamiento de las personas.

Ya no buscan a Dios ni siguen sus enseñanzas, lo que ha generado una pérdida generalizada de valores. Cuando el ser humano se aleja de Dios, pierde dirección y propósito, y comienza a vivir según sus propios criterios.

La Biblia enseña que el temor de Dios es el principio de la sabiduría, y al perderlo también se pierde la capacidad de discernir lo correcto. Esto explica la violencia, la corrupción y la falta de respeto.

La solución sigue siendo la misma: volver a Dios y permitir que Él transforme la vida de las personas.


Santiago: ¿Qué mensaje le daría a las personas que han perdido la esperanza en el país?


Pastor Armando: El mensaje es claro (vuelvan a Dios)

En medio de las dificultades, Dios sigue siendo la fuente de esperanza, dirección y cambio. Muchas personas han perdido la fe en las instituciones, pero la fe en Dios nunca falla.

Él tiene el poder de restaurar vidas y dar propósito incluso en circunstancias difíciles. Desde la iglesia, especialmente en la IPUC, se predica que siempre hay esperanza y una oportunidad de comenzar de nuevo.


Santiago: ¿Qué acciones concretas recomienda para mejorar la convivencia y la paz en Colombia?


Pastor Armando: Para mejorar la convivencia y la paz en Colombia, es necesario comenzar desde el hogar.

Se deben enseñar valores, respeto y responsabilidad desde la familia. También es importante aprender a convivir en medio de las diferencias y practicar la tolerancia, la paciencia y el amor al prójimo.

La iglesia cumple un papel clave en este proceso, ya que enseña estos valores de manera constante. Además, se debe hacer un buen uso de las redes sociales, utilizándolas para edificar.

Sobre todo, la clave está en acercarse a Dios, porque solo Él puede transformar el corazón humano, y cuando el corazón cambia, la sociedad también cambia.


Más que una simple conversación, esta entrevista deja una reflexión profunda sobre el estado actual de la sociedad colombiana y el rumbo que estamos tomando como individuos y como comunidad. Las palabras del Pastor Armando no solo señalan problemas, sino que tocan una realidad que muchas veces se ignora: la necesidad urgente de volver a los principios que dan sentido a la vida.

En medio de la violencia, la confusión y la pérdida de valores, su mensaje resuena con fuerza: aún hay esperanza. No todo está perdido. Cada familia que decide cambiar, cada joven que encuentra propósito y cada persona que vuelve a Dios representa una oportunidad de reconstruir lo que parece estar quebrado.

Esta entrevista no solo informa, sino que invita a mirar hacia adentro, a cuestionarnos y a tomar decisiones. Porque el cambio de una sociedad no comienza en las calles, sino en el corazón de cada persona. Y cuando ese corazón cambia, todo a su alrededor también puede transformarse.



Iglesia Pentecostal unida de sabanalarga 

Dirección: Cl. 20b #1-92, Sabanalarga, Atlántico

Pastor: Armando Donado Aristizábal 

Página oficial: https://www.facebook.com/profile.php?id=100089592540849




Comentarios

  1. Excelente trabajo, Santiago! No hay duda que lo que más necesita esta sociedad es acercarse más a Dios.

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